Por Ashley Langenfeld, ingeniera profesional (PE), GGF, LEED AP BD+C, WELL AP
, vicepresidenta adjunta | directora de sostenibilidad, Hoefer Welker
La idea de que el diseño sostenible implica, por naturaleza, unos costes más elevados es una idea errónea muy extendida en el sector de la construcción. Este mito suele tener su origen en una visión excesivamente simplificada de la sostenibilidad, que la trata como un aspecto unidimensional o, peor aún, como algo secundario. Por ejemplo, el enfoque erróneo de diseñar un edificio sin tener apenas en cuenta el impacto de su envolvente en el consumo energético, que posteriormente se compensa con costosos sistemas mecánicos. Sin embargo, esto puede evitarse mediante estrategias de diseño bien pensadas e integradas, que permiten a los proyectos alcanzar mayores niveles de éxito en materia de sostenibilidad, respetando los plazos y el presupuesto.

Definir el éxito en términos de sostenibilidad
Un primer paso fundamental para alcanzar el éxito en materia de sostenibilidad es establecer claramente qué significa la sostenibilidad para cada proyecto. Aunque pueda parecer sencillo, la definición de sostenibilidad varía enormemente según los proyectos y los públicos a los que se dirija. A menudo, los clientes tienen una visión demasiado limitada o errónea de la sostenibilidad, por lo que, aunque tanto los diseñadores como los propietarios utilicen el mismo término, se refieren a cosas totalmente diferentes. Por ejemplo, la mayoría de los propietarios no consideran que su edificio forme parte de su iniciativa sostenible, ni que la salud humana o la resiliencia sean elementos clave del diseño sostenible. Ampliar la definición de lo que puede ser la sostenibilidad abre la puerta a mayores posibilidades y ayuda a eliminar los desvíos o la falta de comunicación, lo que ahorra tiempo, dinero y la necesidad de rediseñar. Por lo tanto, definir el éxito desde el principio es fundamental para garantizar que todas las partes persigan los mismos objetivos y elaboren soluciones que respalden dichos objetivos.
La colaboración es fundamental
Para alcanzar estos objetivos es necesario adoptar un enfoque integral que incluya a todas las partes interesadas. Es esencial que todas las disciplinas de diseño trabajen de forma coordinada hacia unos objetivos comunes. Para evitar fijar objetivos que puedan suponer un coste adicional significativo o que puedan generar conflictos entre dos disciplinas, es importante incluir a todas las disciplinas a lo largo del proceso de toma de decisiones. Por ejemplo, la orientación óptima del edificio desde el punto de vista de la eficiencia energética podría no ser la más adecuada para la pendiente del terreno. Los sistemas de sombreado arquitectónicos podrían servir para dar sombra al edificio, pero podría resultar más rentable coordinarse con un arquitecto paisajista para que los árboles u otra vegetación previstos inicialmente en el proyecto contribuyan a dar sombra al edificio.
La participación temprana de los contratistas generales también puede ayudar a abordar posibles problemas relacionados con el presupuesto, el calendario o la viabilidad constructiva, lo que permite que el proyecto sea realista, se ajuste al presupuesto y se mantenga en consonancia con los plazos de construcción. Cuando todas las partes se sientan a la mesa, las oportunidades y los posibles retos se ven con mayor claridad, en lugar de encontrarse con problemas de coordinación, normativa o calendario en fases posteriores del proceso de diseño. La inclusión de cada disciplina desde el principio del proceso de toma de decisiones ayuda a evitar aumentos de costes y posibles conflictos.

El papel fundamental de la envolvente del edificio
Contrariamente a lo que algunos creen, lograr la eficiencia energética no es responsabilidad exclusiva del equipo de ingeniería. De hecho, depender por completo de este equipo puede disparar los costes del proyecto. Las estrategias eficaces y rentables, como la optimización de la orientación del edificio, su volumetría y la disposición de las ventanas, pueden influir significativamente en el consumo energético, el confort de los ocupantes y el rendimiento sin suponer ningún coste adicional. Si se analizan y aplican adecuadamente, estas estrategias pueden incluso reducir la envergadura de los sistemas mecánicos necesarios al disminuir las cargas energéticas.
Aprovechar los incentivos
Un error habitual es la infrautilización de los incentivos del Gobierno federal. Tanto las entidades con ánimo de lucro como las sin ánimo de lucro podrían beneficiarse considerablemente de los fondos disponibles a través de iniciativas como la Ley de Reducción de la Inflación (IRA). Además, muchas empresas de servicios públicos ofrecen incentivos de eficiencia energética que merece la pena explorar. Aprovechar al máximo dichos incentivos y recursos puede acelerar la amortización de las inversiones sostenibles.
El diseño sostenible ofrece un sinfín de oportunidades para soluciones pragmáticas y rentables. El camino hacia la sostenibilidad no tiene por qué tener límites. Al asociarse con equipos de diseño centrados en la sostenibilidad y trabajar de forma cohesionada hacia un objetivo común, las posibilidades del diseño sostenible son infinitas. Establecer este tipo de colaboraciones no solo impulsa los objetivos medioambientales, sino que también demuestra que el diseño sostenible puede lograrse de forma eficiente y dentro de las limitaciones presupuestarias. Adoptar una postura proactiva garantiza que la arquitectura sostenible pueda ser tanto responsable con el medio ambiente como viable desde el punto de vista financiero, lo que abre un sinfín de vías para la innovación y la implementación rentable en el ámbito del diseño sostenible.
