Barbara Clarke
El primer Día de la Tierra tuvo lugar cuando Bárbara estaba en sexto de primaria, y allí se dio cuenta de que la salud del planeta era algo por lo que merecía la pena luchar. Más tarde, ya de joven, Bárbara se alojó con unos familiares en Suecia, donde fue testigo de cómo el reciclaje formaba parte del día a día, de cómo la energía hidroeléctrica abastecía a todo un barrio y de cómo había carriles bici en todas las carreteras. «Es una forma de vida muy avanzada, y todo fluía con total naturalidad», señala. «Cuando regresé a Estados Unidos, terminé mi carrera de arquitectura y trabajé en la gestión de proyectos de inversión para una importante empresa farmacéutica, donde entré en contacto con edificios de alto rendimiento y buenas prácticas».
Tras licenciarse en Arquitectura, Bárbara obtuvo un máster en Gestión de la Ingeniería. Le entusiasmaron las inmensas oportunidades que ofrecía el reciclaje comercial para evitar que materiales como las placas de techo y las moquetas acabaran en el vertedero. Mientras trabajaba como arquitecta de proyectos y coordinadora de sostenibilidad en la Universidad de Drexel, Bárbara lideró la iniciativa de construcción sostenible en numerosos proyectos. Ahora, en PZS Architects, sus 30 años de experiencia se reflejan en cada uno de sus proyectos.
Durante su etapa en Drexel, Barbara participó en seis Green Globes y se convirtió en GGP. Al haber trabajado tanto desde el punto de vista del cliente como desde el del gestor de proyectos, y también como GGP, aporta una perspectiva multifacética a las evaluaciones. «Muchas veces, todas las piezas del rompecabezas están ahí y solo hay que encajarlas. Un equipo no debería tener que conformarse con menos puntos de los que su proyecto merece», explica. «Tengo la oportunidad de conocer a muchos clientes con visión de futuro y de ver la diferencia que marcan sus esfuerzos. Eso es lo emocionante: tener un trabajo que puede marcar la diferencia para las personas y para el planeta».